Recepción

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Ilustración de amor propio: una figura frente a un espejo cuyo reflejo es más luminoso

Quiérete como nunca, enorgullécete como siempre, ámate como a veces, se realista de vez en cuando, se íntegro y consecuente sin reparo, se cuerdo con locura. Sé tu mismo pero no el mismo.

Esa bendita prioridad que ronda siempre en la mente, esa de brindar todo lo mejor de uno mismo, a tal punto de convertirse en un tiempo alterno y paralelo que te lleva a otra realidad, una realidad que probablemente solo exista en tu subconsciente.

Hacer lo que quieras hacer en lugar de hacer lo que tengas que hacer puede resultar un poco equívoco, quizá inesperado, o tal vez algo incierto e irracional que a sabiendas de ello continuas pedaleando hacia la misma dirección, tanto que terminas navegando en ese cíclico mar de tierna tempestad.

Cuál fuese la razón de conciencia, o inconsciencia; de verdad, o mentira; de realidad, o fantasía; de sufrimiento, o alegría; de desamor, o amor propio; de mágica nostalgia al saber que no solo es creer, de creer que no solo es poder, de poder y no hacer.

La vida te enseña que las predicciones no son parte del análisis frío y calculado de la existencia, sino es la experiencia que te lleva a proyectar situaciones basada en antecedentes reales y conceptos claros de cada paso que damos, cada ladrillo que cementamos, cada planta que sembramos.

El amor propio puede ayudarte a superar tus miedos y debilidades, pero también puede causarlos y dejarlos en bandeja dorada como escaparate para una subasta que termina en manos del mejor postor.

Te quiero pero más me quiero a mi, termina siendo un cliché tan bonito, tan contemporáneo, tan bien estructurado que cuesta creer que solo necesitas un muro acorazado para saber que es tan real y genuino es como para no dejar de sentirlo ni por una milésima de segundo en tu vida.

Quiérete como nunca, enorgullécete como siempre, ámate como a veces, se realista de vez en cuando, se íntegro y consecuente sin reparo, se cuerdo con locura. Sé tu mismo pero no el mismo.



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